lunes, 8 de marzo de 2010

Estuve a punto de...

http://www.youtube.com/watch?v=op70YW12yRk

Estuve a punto de,
a casi casi nada,
a punto estuve de,
partirme bien la cara.
Pa siempre atarme al pie de,
la perra de tu cama.
Estuve a punto de,
romperme hueso a hueso.
A punto estuve de,
lo que se dice muerto.
Estuve a esto de,
colgar mi vida de un...
¡ay, ay!,
solo a esto,
ay, ay,
por un beso, ¡ay!

No tiene na que ver,
na tiene que ver el miedo,
sencillamente fue que,
sentí la soga al cuello,
conté con peligro,
y di un tajo neto a tiempo.
Al filo, a esto de,
colgar mi vida,
Ay ay,
solo a esto,
Ay ay,
Por un beso hay.

Y no, nada tiene que ver,
na tiene que ver mi celo.
Tu boca, tu cintura,
que no nos divida el cielo,
en dos mortalidades,
mitad locura y verso,
y a esto de,
me dije stop.
Colgar mi vida de un,
ay ay solo a esto,
ay ay por un beso,
ay ay,
solo a esto,
ay.
Colgar mi vida de un,
ay ay solo a esto,
ay ay,
por un beso ay.

Pensar que estuve a esto,
a casi casi nada,
por culpa esto de,
la perra de tu cama.
A punto y a esto de,
liarla bien liada,
a esto estuve de,
colgar mi vida de,
ay ay solo,
a esto,
ay ay,
por un beso ay ay,
solo a esto,
ay.
Colgar mi vida de un,
ay ay solo a esto,
ay ay,
por un beso,
ay.

Estuve a esto de,
ay ay,
solo a esto,
ay ay por un beso ay
solo a esto,
ay.
Colgar mi vida de un,
ay ay solo a esto.

domingo, 7 de marzo de 2010

La despedida

Son las 9 de la mañana, acabo de llegar a casa…


Pensaba que verte iba a ser algo casi normal: te daría ese abrazo que prometí darte cuando te viese y ya está, la cosa no iría a más. Dos meses sin verte parecían suficientes…


Pero no ha sido así. Al principio todo ha ido sobre ruedas. Te he visto, te he dado ese abrazo y he seguido a lo mío. He seguido a lo mío hasta que hemos llegado a la discoteca, donde no había una barra que nos separase, donde el contacto físico era algo casi inevitable (y mira que lo he intentado evitar) pero al final he caído otra vez. Drogas, alcohol, mi subconsciente… llámalo como quieras, pero no he podido decir NO a ese beso rodeado de oscuridad, entre cotillas y mirones, y al mismo tiempo escondido, con miedo a ser descubierto por alguno de mis amigos, los cuales me habrían recriminado ese momento, por tonto... y sin embargo, tranquilo de volver a saborear esos labios, esa boca, esos besos… He podido disfrutar de aquello que tanto he echado de menos, de aquello que tantos sueños han ocupado en mis noches.


Esta noche mis sábanas vuelven a oler a ti. Y no porque hayas estado entre ellas o porque haya volcado ese frasco de colonia que conservo como si se tratase de un tesoro. Vuelven a oler a ti porque yo huelo a ti. Porque en cada roce, mi cuerpo se empapaba de ese olor que expulsabas.


Me has dicho que ha sido el beso de despedida. No, para mí el beso de despedida fue aquel 5 de Enero. Hoy ha sido un error. Un error que recordaré durante mucho tiempo, pues he vuelto a verme envuelto en algo que daba por desaparecido.


Parecía que todo iba bien….parecía… ahora, a volver a empezar…

miércoles, 13 de enero de 2010

El último primate


Por fin el 16 de Febrero sale a la venta el último disco de Najwa Nimri en solitario. En esta ocasión y por primera vez, con un disco totalmente en castellano.
En su web ya se pueden escuchar algunas de las canciones que estarán en este nuevo disco.
www.najwa.info

Aquí la letra de la canción "El último primate" que da nombre al título del álbum.

Va por ti, idiota...


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Llego tarde como siempre, ya lo ves,
¿qué hora es?
No quiero contarte lo mismo una y otra vez.
Hablo poco, bebo más de lo debido...

No digo nada, todo en mi parece repetido.
Y ahora siento que tienes cara de otro.
Solo quiero estar callada,
te veo fuera de foco
y te esfumas poco a poco
como el humo de un cigarro
.

Y gritaré, gritaré hasta llegar a ti.
Gritaré, gritaré hasta llegar a ti.

Y si estás tan acabado,
fumigado, aniquilado,
arrasado y envasado por estar aqui a mi lado.

Gritaré, gritaré hasta perder la voz.
Porque cuando hablo en voz baja no te paras a escuchar.

Solista como una hiena que vaga su manada a punto de extinción.
Oscura como mi sombra que perdió tu silueta por error.

Y gritaré, gritaré hasta que encuentre una razón.
Soy el último primate convertido en francotirador.

Y ahora apunto hacia tu cráneo
porque el pulso no me fallará.
Me queda el desempate
inequivo y desarmado.
Mi amor no fue lo bastante.

Y gritaré, gritaré hasta llegar a ti.
Porque el tiempo no se espera y nos dará la razón.

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Por las miradas que nunca se olvidarán, los besos que siempre se saborearán, las caricias que seguiré sintiendo a medianoche y el olor que perdurará en mis sábanas.......

sábado, 9 de enero de 2010

Idiota


Con el corazón en un puño y el estómago del revés...

Primer día sin ti.......

Hey... I Miss You So Much... "Idiota".....

martes, 29 de diciembre de 2009

2010


Sólo deseo que el próximo año se lleve todas las lágrimas soltadas en este 2009.......


Feliz año a todos!

jueves, 26 de noviembre de 2009

Una carta sincera


Son las 4 de la mañana, Miércoles, bueno, ya Jueves. Por más vueltas que doy en la cama no consigo dormir y tú no sales de mi cabeza. Tengo miedo, sinceramente, miedo a que tus fantasmas consigan alejarme de ti.

Sin querer he comenzado a recordar. Domingo por la tarde. Salí corriendo de mi casa hacia la moto, me puse el casco, con cuidado para no despeinarme demasiado y rápidamente salí en dirección al centro. Estaba nervioso, nervioso por ser la primera vez que iba a verte. Tan sólo nos conocíamos una semana y, realmente, no habíamos hablado mucho, pero había habido una conexión especial. He conocido a mucha gente a través de Internet de los cuales algunos aún permanecen en mi vida, habiendo llegado a ser grandes amigos o incluso, grandes parejas. Otros han pasado dejando un buen recuerdo pero sin mayor transcendencia. Y hay quienes prefiero ni recordar. Los motivos por los cuales he quedado con cada una de esas personas ha sido bastante variado y no era nada nuevo quedar con alguien "desconocido" con el que había cruzado unas cuantas palabras por el MsN. Sin embargo, hoy estaba nervioso. Ya en la primera conversación hubo algo diferente al resto.

Llegué al centro, aparqué y fuí al punto de encuentro. Me encendí un cigarro casi sin darme cuenta, como por costumbre y miré el reloj. "Bien, como siempre, puntual. Seguro que me toca esperar, siempre soy yo el que espera...". Iba por la acera, acercándome cada vez más hasta la esquina donde habíamos quedado y poco a poco iba acelerando el paso. Estaba ansioso por llegar, por verte, tenerte delante. Había mucha gente paseando, hacía una buena tarde y la gente disfrutaba de los primeros días del otoño, el cual arrancó con mucha fuerza pero que poco a poco nos devolvía a días más veraniegos que invernales. Y entonces te ví, al otro lado de la avenida que nos separaba. Estabas apoyado en el murete que rodeaba el edificio. Llevabas una camisa de cuadros azules y grises sobre el fondo blanco y remangada hasta la altura del codo. Los pantalones vaqueros, gris oscuro, y unas zapatillas estilo Converse en gris claro. Me miraste y sonreíste, con esa sonrisa que hacía que el sonido que emitían mis pulsaciones se convirtiese casi en un rumor contínuo de la velocidad con la que comenzaba a bombear sangre. Crucé la avenida, sin apartar la mirada, mientras tu te acercabas lentamente hasta el borde de la acera para encontrarte conmigo. "Buenas".

Ha pasado más de un mes y medio desde aquel encuentro, el cual se prolongó hasta la madrugada, dejando de lado compromisos. Nos dejamos llevar. Saltó la chispa y, esa noche, comenzó un fuego que poco a poco se va haciendo más grande. Va lento, pero va creciendo. Y es curioso que, a pesar de hablar a diario, habernos visto ya unas cuantas veces e incluso, haber compartido más de un bonito momento, me sigue costando mantener la calma cuando te veo.

Aún así cada noche comienzo a levantar un muro. Voy colocando ladrillo a ladrillo, entre la masa de cemento. Siempre procuro que sea bien alto, que quede bien asentado y que el cemento tenga un tiempo de secado lo más rápido posible porque tengo miedo de que alguien descubra que tras ese muro existe un corazoncito más frágil de lo que muchos puedan pensar. Miedo de dejarme llevar ante algo difuso. Pero por otro lado, ese miedo supone un reto y un riesgo, y como todo riesgo, conlleva emoción. Son miedos que cada mañana consigues echar por tierra, al igual que mi muro, que cae como si hubiese sido construído con ramas secas y barro, en cuanto me despierto y veo un mensaje tuyo en la pantalla del ordenador, dándome los buenos días y que hacen que me quede un rato en la cama mirando al techo, sonriendo, como sonrío ahora mientras escribo esto y recuerdo cómo son mis despertares últimamente.

Me encanta este cariño que nos hemos cogido. Esa rutina absurda que estamos creando de hablar a diario y que, poco a poco, se hace casi imprescindible. Ya me he acostumbrado a ti, y creo que tú a mi. Estamos cómodos, estamos bien. Sin más, pero tampoco menos. Si necesitas una mano que te coja, recuerda que estoy aquí, a tu lado.

martes, 24 de noviembre de 2009

Quédate así



Son las 10 de la mañana, Domingo, y estoy sentado en la cama junto al ordenador, haciendo tiempo hasta que llegues. No creo que tardes mucho.

Suena el móvil, eres tú. Termino de vestirme y bajo corriendo hasta salir a la calle. Tengo más ganas de verte de lo que me gustaría reconocer y de las que jamás te reconoceré. Empiezo a andar por la calle, hasta que nos encontremos a medio camino.

Ya te veo al fondo, me das las largas y aparcas. He podido ver tu sonrisa a través del cristal y sin quererlo, he sonreido yo también. No puedo evitar ponerme nervioso cuando te veo y siempre, las primeras palabras que salen por mi boca se traban con la lengua, emitiendo extraños sonidos parecidos a frases... Lo cual me pone más nervioso aún, por lo que opto siempre por ser escueto en el saludo e intentar tranquilizarme antes de empezar cualquier tipo de conversación. Tú no te enteras, intento disimular lo máximo posible, pero tengo la sensación de ser una quinceañera delante del chico "del insti" que tanto le gusta. Ridículo. Soy ridículo.

Ponemos rumbo a Cabo de Palos y casi sin darme cuenta nos plantamos junto al faro. Nunca había estado allí. La verdad esque, he viajado bastante, me he movido por cientos de ciudades y pueblos españoles pero, sin embargo, apenas conozco el litoral de mi propia tierra.

El paseo por el faro y la bajada hasta el puerto, por la orilla de las rocas y los desfiladeros, viendo cada pequeña cala, las aguas cristalinas, las zonas de buceo. Es única esa imagen. No puedo evitar quedarme callado en demasiados momentos, mirando el mar, sintiendo el viento, mirándote y ver cómo disfrutas observando las playas, respirando el salitre y oyendo a las gaviotas. Sólo ahí uno es consciente realmente de quién está hecho para vivir en una zona costera, y tú, sin duda, eres una de esas personas.

Llegamos al puerto para tomarnos una cerveza y después cambiamos de sitio para comer una fritura de pescado. Realmente es una de los mejores que he comido en mi vida y con ese marco, ¿qué más se puede pedir? ¿Podía ir la cosa a mejor? Podía...

Una vez que terminamos de comer volvemos al coche y cambiamos de zona. Ahora nos vamos a Calblanque. Siempre he estado ahí en verano, es una muy buena playa, protegida y por ello, perfecta. El agua siempre está limpia, la arena, de color anaranjado, crea una sensación de tranquilidad y "paraíso" único. Bajamos hasta la playa y llegamos a una zona, en la entrada de una pequeña gruta, donde echamos las toallas a la arena y nos tumbamos. Son las cuatro de la tarde y ya está atardeciendo. Aún así, el sol calienta bastante. Hace un buen día, todo está despejado y se puede disfrutar perfectamente de la playa, del sol, de tí...

Es en ese momento, mientras nos besamos, cuando recuerdo el sueño. "Sólo estás tú, de pie, encima de una roca, con las manos en los bolsillos, y las olas rompiendo debajo tuya. Escucho el mar, noto el sol en la cara. Te giras, me miras y sonríes." Era esa playa, la playa de mi sueño. Estábamos en Calblanque, solo que ahora era mucho mejor que mi sueño. Te quedas tumbado boca arriba, con los ojos cerrados, disfrutando del momento y casi en un estado de nirvana. Te miro en silencio. Recorriendo con la mirada toda tu cara. Tu frente, con el brillo del sol, tus cejas, tus ojos, con sus largas pestañas. La nariz, fina, recta, perfilada, perfecta. Tus labios, esos labios que me vuelven loco, perfectamente delineados, suaves, carnosos. Labios que consiguen que un escalofrío me recorra de arriba a abajo cada vez que están cerca de los mios. Cuando los siento húmedos, rozándome, besándome. Cuando pellizcan mis labios dulcemente para terminar con un suave beso. Es excitante sólo pensar en ellos.

Aprovecho tu postura para apoyarme en tu pecho y en ese momento quiero que se pare el tiempo, que el atardecer dure unas horas más. No existe nada más, no hay problemas, nadie me busca y yo no quiero ser encontrado. Noto tu corazón en mi mejilla, mi cabeza sube y baja al ritmo de la respiración, y cierro los ojos. Me dejo llevar por esa sensación que tanto echaba en falta. Es relajante. De fondo el mar. El sol en la cara, notando el calor. Tú. Yo.

"No te muevas, quédate así." Esa frase la repito cada segundo, intentando concentrarme lo suficiente, por si pudiese hacerlo real, parar todo en ese momento y prolongarlo a mi antojo.

Por desgracia el tiempo no se para, y tenemos que poner rumbo a casa de nuevo. Pero me quedo con esos momentos, ese silencio cómodo, volver a sentir a alguien vivo así de cerca. Realmente ha sido un dia que no tiene nada que envidiar a los mejores sueños. Porque consigues que los sueños se hagan realidad. Y por el momento, quiero seguir soñando contigo.